¿Alguna vez has sentido tanta rabia que no sabías qué hacer? La historia de la tortuga es un cuento especial que enseña a los más pequeños/as una forma sencilla y efectiva de calmarse sin hacer daño a los demás.
Te invito a leer este maravilloso relato y a explorar otros recursos que te ayudarán a gestionar tus emociones de manera positiva. Descubre distintas estrategias para tranquilizarte, expresar lo que sientes y encontrar soluciones sin recurrir a la violencia.
Hoy haremos algo diferente: esta vez, los niños y niñas más pequeños/as contarán la historia a los mayores. Luego, en asamblea, cada uno de los participantes compartirá qué estrategias utiliza cuando siente enojo.
Esta técnica, propuesta por Mark GreenBerg dentro del programa PATHS, tiene como objetivo ayudar a los niños y niñas de entre 3 y 7 años a desarrollar su inteligencia emocional en el entorno escolar.Objetivo: Que los niños y niñas tomen conciencia de sus emociones antes de que estas se conviertan en comportamientos destructivos. Además, fomenta la asunción de responsabilidad personal y el autocontrol, lo cual no solo es gratificante, sino que también favorece su desarrollo y madurez emocional.
La historia trata sobre una pequeña tortuga que disfrutaba tanto de jugar sola como con sus amigos . Le encantaba ver la televisión y salir a jugar en la calle, pero no parecía disfrutar mucho de la escuela. Le resultaba difícil permanecer sentada y escuchar a su maestro.
Cuando sus compañeros y compañeras le quitaban el lápiz o la empujaban, la tortuguita se enfurecía tanto que no pasaba mucho tiempo antes de que comenzara a pelear o a insultarles, lo que llevaba a que la excluyeran de sus juegos. Esto la dejaba muy molesta. Se sentía furiosa, confundida y triste porque no podía controlar sus emociones y no sabía cómo resolver la situación.
Un día, la tortuguita se cruzó con una tortuga anciana que vivía al otro lado del pueblo, y que tenía la sabiduría de trescientos años. Entonces, le preguntó:
- ¿Qué puedo hacer? No me gusta la escuela. No consigo comportarme bien, por más que lo intente.
La tortuga anciana la miró con calma y le respondió:
- La respuesta está en ti misma, en tu caparazón. Cuando sientas mucha rabia o enojo y no puedas controlarte, métete dentro de tu concha. Es como si estuvieras haciendo un puño con una mano y metiendo el pulgar, como si fueras una tortuga que se esconde en su caparazón. En ese momento podrás calmarte y pensar mejor.
Cuando me refugio en mi caparazón, sigo tres pasos.
🐢📖Primero, me digo a mí misma: "¡Detente!".
🐢📖Luego, tomo una o varias respiraciones profundas, según lo necesite.
🐢📖Finalmente, identifico la causa de mi enfado y la reconozco.
Después de esto, ambas practicaron juntas este método varias veces, hasta que nuestra pequeña tortuga expresó su entusiasmo por volver a clase y ponerlo en práctica.
Al día siguiente, mientras estaba en clase, un compañero comenzó a molestarla. En cuanto sintió la ira asomarse, notó cómo sus manos se calentaban y su corazón latía más rápido. Recordó entonces las palabras de su sabia amiga, se recogió en su interior, donde podía encontrar calma, y reflexionó sobre los pasos a seguir.
Tras tomar varias respiraciones profundas, emergió de su caparazón y vio a su maestro sonriéndole. Nuestra tortuga siguió practicando una y otra vez. A veces lograba controlar su reacción, otras no, pero con el tiempo, el hábito de recogerse en su concha le permitió gestionar mejor sus emociones.
Ahora que ha aprendido a calmarse, tiene más amigos y amigas y disfruta mucho más de ir a la escuela.liveworksheets.com
liveworksheets.com
liveworksheets.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario